Orientado a la prevención de la ludopatía y el suicidio

Fundación WGM y Manos Unidas por la Paz acuerdan un trabajo conjunto e integral

26-04-2017
Tiempo de lectura 2:25 min
La tasa de suicidio entre los ludópatas es seis veces superior a la de la población en general, por este motivo la Fundación WGM y Manos Unidas por la Paz sellaron este acuerdo que surge de la necesidad de abordar estas problemáticas de manera rápida y eficaz.

Lamentablemente, el paciente suele llegar tarde a la consulta. Es decir, en la fase donde se encuentra muy deprimido, luego de haber perdido no sólo su dinero y sus bienes materiales, sino en el punto donde su comportamiento y su vida se han tornado ingobernables, llevándolo a perder sus vínculos familiares y afectivos. Esta crisis, es la que muchas veces, junto a la multicausalidad de origen y los pensamientos negativos desencadenan la idea de suicidio, por lo que el paciente se encuentra en una situación de alto riesgo.

La ludopatía se refiere al comportamiento desadaptativo, repetido y persistente de juego por dinero. Se refleja en la incapacidad por mantener el control sobre el juego y en los intentos arriesgados de recuperar las pérdidas. El ludópata recurre a mentiras, engaños y delitos. Con esto se intenta evitar sospechas ante la pérdida de dinero, ausencias en el trabajo e incluso actitudes sospechosas desencadenadas por los deseos de jugar. Otra característica de este cuadro es la de pedir préstamos financieros, tanto a amistades como a otros para sobrellevar el desgaste económico que el juego ha estado ocasionando a su economía personal, esto lo sumerge en una angustia profunda.

En este contexto aparece la ideación y el intento de suicidio en el juego patológico. Es la llamada fase de desesperación, período que se caracteriza por el estado de arrepentimiento y pánico del ludópata como consecuencia de la problemática económica (grandes apuestas y deudas elevadas), el distanciamiento y la alineación familiar y social, la dificultad en muchas áreas (emocional, conyugal y familiar, laboral, tiempo libre, social, judicial), de las que el jugador no sabe cómo salir y que le llevan a pensar que la única solución es el suicidio.

De hecho, se considera que hasta un 90% de los jugadores patológicos presentan ideación suicida y cerca del 20% de los adictos al juego en tratamiento refieren intentos de autolisis, por lo que constata que la tasa de suicidio entre los ludópatas es seis veces superior a la de la población general.

Dentro de las adicciones, la ludopatía es la enfermedad que presenta mayor tasa de suicidios. Por este motivo es imperiosa la atención temprana y asertiva del paciente y su familia.

Ludopatía, sociedad y compromiso político
La ludopatía aparece cada vez más como una situación de emergencia social, cuyo alcance es aún oscuro, pero con una fuerte influencia no sólo sobre el jugador y su familia, sino también sobre toda la comunidad local. Según datos del 2016, en Capital, más de 58.000 pacientes presentaban síntomas de "juego problemático" frente a máquinas tragamonedas, ruletas, punto y banca y póquer, en bingos y casinos. En otras 16.000 personas el cuadro avanzó hacia el "juego patológico" que genera dependencia emocional y pérdida de control. Los números van en aumento año tras año, sin embargo las instituciones políticas y socio-sanitarias parecen subestimar su impacto.

La aceptación del juego como fenómeno social compartido, frecuentemente, oculta la gravedad que dicho fenómeno asume para muchas personas. Los jugadores mismos no se dan cuenta de la gravedad del problema hasta que no se verifica el quiebre económico; cuando deciden pedir ayuda, casi siempre, lo hacen para resolver los problemas de dinero o para aliviar síntomas relacionados con la adicción, como la despersonalización, los pensamientos o intentos de suicidio.

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