En esta línea, según informa el diario filipino The PhilStar, el presidente de Filipinas ha reformado la regulación del juego, dificultando aún más la obtención de una licencia, ya se trate de un establecimiento físico o de una página web.
Asimismo, Duterte ha aumentado las sanciones contra quienes practiquen el juego ilegal, que serán perseguidos, conforme a la orden ejecutiva, por la Policía Nacional y la Oficina Nacional de Investigaciones.
Para el mandatario asiático el juego ilegal es "una amenaza social creciente" porque socava la importancia del "trabajo duro" y afirma que actualmente constituye una de las principales fuentes de corrupción en el país.