Javier Herrero fue el responsable del traslado del Casino de Boecillo al centro de Valladolid para dejar el espacio original dedicado esencialmente a la celebración de eventos (bodas). Supuestamente, la nueva ubicación iba a suponer un relanzamiento de la actividad del juego, pero las expectativas no se han cubierto desde la apertura en el antiguo cine Roxy en la madrugada del 1 de enero del año pasado.
Ahora, la empresa propietaria del Casino y Javier Herrero están pendientes de resolver la vinculación contractual que, previsiblemente, termine en los tribunales.
Por su parte, Nicolás Prieto asume esta nueva etapa con el objetivo de reconducir una situación complicada en el Casino. Se trata de un profesional con amplia experiencia en diferentes sectores: ha trabajado en cargos de responsabilidad para Makro, Grupo Norte, Hotel La Vega, Cadbury, Dahlia TV, la Asociación de Empresarios de Hostelería de Valladolid, la Feria de Valladolid o Magine.
Es una apuesta rupturista con el pasado que representa Javier Herrero, a quien se le señala como un elemento destructor de todo el legado que heredó cuando llegó hace años al Casino de Boecillo, en su momento una empresa de referencia en cuanto a actividades, eventos sociales y negocio.