Con la legalización del juego se estima que serán recaudados unos 20.000 millones de reales al año (algo menos de 6.200 millones de dólares) y se abrirían unos 500.000 nuevos empleos. Y como base para ello se estima que con la formalización del “Jogo do Bicho”, que mantiene hoy a cerca de 350.000 personas trabajando indirecta e ilegalmente, se cubriría el 70% de esa cantidad de empleos.
La propuesta que está siendo estudiada en el Congreso señala que los Estados con hasta 15 millones de habitantes podrán explotar un casino, y con más de 25 millones dos casinos, permitiendo además que San Pablo, que cuenta con más de 35 millones de habitantes, explotaría tres casinos. Se deben sumar unas 600 salas de bingo en todo el país, licenciadas y fiscalizadas correctamente, lo que multiplicaría las opciones de empleo.
Cabe recordar que la legislación brasileña sobre juegos de azar probablemente no se llegará a votar hasta abril de este año, en el mejor de los casos, después de que los legisladores decidieran que tenían problemas más apremiantes en sus agendas para ser votada a finales de 2016.
Los legisladores brasileños esperaban programar una votación a principios de diciembre en sus dos proyectos de ley de juegos de azar (el 186/2014 del Senado y el 442/1991 de la Cámara de Diputados), pero esa posibilidad no prosperó.