El funcionario catalogó como "lo peor de lo peor" para la propiedad, que cerró el 10 de octubre, dejarla inactiva. "Venda, obtenga ganancias y siga adelante”, dijo.
Icahn respondió que estaría feliz de venderle casino al alcalde, si se reponían los USD 300 millones que según dijo había perdido. Además, señaló que Guardian se equivocaba al atacar a alguien quien rescató el Tropicana Casino de la ciudad y trató de hacer lo mismo con el Taj Mahal.
"Diciéndonos que debemos vender el Taj y sacar un beneficio es más fácil decirlo que hacerlo", dijo Icahn. "Hemos perdido casi USD 300 millones en esa inversión. Si aparece un comprador a ese precio, yo sería un vendedor feliz".
Icahn se preguntó, además, dónde estuvo el alcalde cuando la huelga lo obligó a cerrar las puertas del casino. "Alguna ayuda en ese entonces habría sido agradable", dijo.
Antes de la huelga, que comenzó el 1 de julio y terminó el día en que el casino cerró en octubre, Icahn había prometido utilizar USD 100 millones para revitalizar el casino y ayudarlo a competir con otros más lujosos.
"Pero no lo consiguió, lo sabías cuando entrabas ahí", dijo Guardian. "No tiene fe en la ciudad, lo entiendo, pero no perdamos ese edificio en el paseo marítimo, necesitamos esa actividad y esos trabajos".