El Casino Barcelona alcanzó a facturar 74,9 millones de euros el año pasado, un 19% más que en 2014. Gracias a este incremento, el resultado de explotación del casino se disparó hasta los 15,3 millones de euros (USD 16,2 millones), casi el doble que en el año anterior.
Asimismo, la mejora del volumen de negocio se situó en el nivel más alto en al menos seis años, cerrando con un beneficio de casi 11 millones de euros (USD 11,6 millones), el doble que en 2014.
La mejora de los resultados se explica por varios factores, aunque hay uno que sobresale: el turismo. Se encuentra en un emplazamiento “ideal” para recibir clientes extranjeros, en la zona del puerto olímpico de Barcelona, según explicaron fuentes del sector. El grupo Peralada no comentó los resultados.
Estar en tan buena zona, por la que pasan buena parte de los turistas que visitan la ciudad, le permite tener muchos visitantes con un poder adquisitivo alto, especialmente orientales, apuntan las mismas fuentes. Además, cuenta con otros atractivos aparte del casino, como la programación de espectáculos y un restaurante con una terraza muy cotejada tanto entre los turistas como entre los transeúntes.
No obstante, lo que reflejan los números es que estos servicios son más una atracción que un negocio en sí mismo. La actividad del casino –ingresos de juego y máquinas de azar– copa el 88% del negocio de la empresa (65,9 millones euros o 69.8 millones de dólares), por casi 9 millones de euros (USD 9,5 millones) por prestación de servicios, según consta en las cuentas.
El de Barcelona es unos de los nueve casinos que gestiona la familia Suqué, entre los que también se encuentran los de Peralada, Tarragona y varios en Latinoamérica.