El miércoles, los anexos de Eugenio Bustos y Uspallata dejaron de operar por decisión del Instituto de juegos y Casinos de la provincia de Mendoza. De acuerdo a la entidad, por cada millón que Mendoza recaudó con ellos, gastó 1 millón y medio. No obstante, el último mes, Uspallata, y Eugenio Bustos recaudaron 126.000 y 130.000 pesos (más de USD 8.000), respectivamente.
El casino de Uspallata estaba concesionado a la empresa Betec, que pertenece al presidente de Boca Daniel Angelici y el anexo de Eugenio Bustos estaba a cargo de la empresa Bingos Ciudadela. En cuanto a los 25 trabajadores de las salas (14 en Eugenio Bustos y 11 en Uspallata), explicaron que quedan en disponibilidad y cobrarán el sueldo por 6 meses. En ese período se intentarán reubicarlos en otros sitios. Si no lo logran, serán indemnizados.
El año que viene cerrarán otras tres salas de juego oficiales: el 4 de enero será el turno del casino de La Consulta, y en marzo del próximo año los de Tunuyán y Tupungato.
Desde el gobierno señalaron que los anexos se irán cerrando según los plazos que se programaron y que la decisión responde a "un pedido social", además de que se trata de las salas más deficitarias que tenía la provincia. "Nos hicimos eco de un reclamo de la comunidad que pedía terminar con el juego. Por eso hubo un fuerte apoyo a la decisión de limitar el juego porque el impacto fue muy negativo", dijo Andrés Lombardi, gerente General del Instituto de Juegos y Casinos.