Tras recibir un informe de la Comisión Especial sobre la industria del juego, el ministro de Finanzas de Israel, Moshe Kahlon dio una conferencia de prensa en la que hizo hincapié en el impacto negativo que tiene el juego sobre la gente. En esta línea, calificó al dinero ganado a través del juego como "sucio" y dijo que "la gente necesita este dinero para comprar alimentos para sus hijos".
En su discurso, Kahlon también descartó la idea de construir un casino en Israel para atraer a los turistas. "Mientras yo sea el ministro de Finanzas, no habrá ningún casino en Israel", aseguró.
El juego legal en Israel está operado por dos entes: Toto, responsable de las apuestas deportivas, y Mifal HaPayis, que supervisa las loterías, billetes tipo raspa y gana y máquinas de juego. Estas últimas se introdujeron por primera vez por en 2005.
Según el sitio web Ynet, la industria obtuvo unos 2.500 millones de dólares en 2015, de los cuales un porcentaje se destinó a la educación, los centros comunitarios y al deporte. Aunque Kahlon desestimó las afirmaciones de que los beneficios del juego se utilizan para el bien público. "Que no nos digan que este dinero se utiliza para la construcción de aulas", protestó.
En su informe, la Comisión que se encarga de investigar formas de aumentar la eficiencia de la industria del juego legalizado y de encontrar maneras de reducir el impacto negativo de los juegos de azar, recomienda la prohibición del video póker, tragamonedas, y otras máquinas similares, junto con las apuestas en las carreras de caballos, que considera a todas estas formas como adictivas.
Además, instó a poner un límite en el crecimiento en la industria a un 3% al año. Las cifras publicadas por el portal de noticias Ynet muestran que, de 2008 a 2015, los ingresos por el juego en Israel aumentaron un 10% al año. Además sugirió que la pérdida de ingresos se puede superar mediante la reducción de los gastos generales de los organismos responsables de los juegos de azar.
Al respecto, el ministro Kahlon apuntó que el dinero gastado en el juego era un “impuesto sobre los pobres”, señalando que estas máquinas están generalmente establecidas en las zonas económicamente más deprimidas. "No es por casualidad que el día 28 del mes, el día que las personas reciben prestaciones (del gobierno), hay un fuerte aumento de los ingresos del juego", señaló el ministro.