Randolfe Rodrigues indicó que el propósito es posponer lo máximo posible la votación, al menos, para la segunda mitad del año.
“Utilizaremos todos los recursos que estén a nuestro alcance para dilatar el tratamiento del proyecto. Estoy en contra. La legalización del juego no trae resultados positivos, ni más impuestos ni la generación de empleo, pero sí trae adicción y luego el Estado gasta recursos para combatir el problema. Es más, se trata de una actividad utilizada para el lavado de dinero y la corrupción, entre otros delitos. Vamos a contracorriente del mundo, que está desterrando los juegos”, argumentó Randolfe.
El tema divide a los miembros del gobierno interino de Temer. El proyecto pertenece a Blairo Maggi, actual ministro de Agricultura. Sin embargo el líder del partido en el Senado, Aloysio Nunes, no lo ve con buenos ojos. Considera que no es el momento apropiado para discutir el tema.