Los juegos de azar, un ámbito dominado históricamente por los bingos, las máquinas tragamonedas y los sorteos, han ido viendo cómo en la última década ha entrado un gran competidor a través de internet: el juego online ha ido desbancando a los métodos tradicionales en España, hasta el punto de que las apuestas deportivas a través de la red se han convertido en un auténtico foco de atracción para los jóvenes.
En la provincia de Granada, la crisis económica ha frenado ostensiblemente el fervor por el azar y del elevado pico de los 223,7 millones que movió el juego regulado en 2008 se ha pasado a los 144,7 que se ingresaron en 2014.
Los 144 millones son igualmente una cifra que puede resultar llamativa, y que denota la fuerza que tiene el juego entre la población, pues esta suma supone más de la mitad de un presupuesto anual de la ciudad de Granada, y una media de gasto por habitante de 200 euros.
Aunque las vacas flacas también se han hecho notar en los bingos, que han visto cómo, desde que estalló la crisis en 2008, la gente ha invertido un 65% menos, ya sea porque sus ingresos han bajado o porque también se ha guardado el dinero con mucho más respeto en un contexto económico tan frágil.
La evolución marca que durante los años de la bonanza, este sector movía más dinero y, concretamente, en la provincia siempre rebasaba los 200 millones al año. Ya en 2009, los ingresos del juego legal se quedaron en 201 millones y, a partir de ahí, fueron descendiendo paulatinamente hasta la fecha, cuando el gasto real por habitante es de 37 euros al año y el aparente de 40, según datos de la Consejería de Hacienda en su último informe de Estadística del Juego Privado de 2014. Asimismo, los datos recopilados del último año, a falta de unos meses, prolongan esa tendencia de baja.
Granada es la cuarta provincia andaluza que más dinero destinó a esta actividad, por detrás de Sevilla, Málaga y Cádiz, que además de tener más población, también cuentan con un gran casino.
En cuanto al reparto del gasto, son las máquinas tragamonedas las que mueven más dinero en la provincia, con un total de 134,1 millones de euros, por los 10,46 que se ingresan en bingos. Por otra parte, en la actualidad, en Granada hay contabilizadas dos salas de juego legales, una menos que hace unos años, y 2.482 máquinas frente a las 4.057 slots que había en 2008.
Esta actividad regulada, recibió 2.341 inspecciones por parte de la Administración Pública, una cifra muy por encima de la media de Andalucía, de las cuales seis fueron en salones, una en un bingo y otras 12 en sitios de sorteos y otros juegos. Esto derivó en un total de 30 expedientes sancionadores por irregularidades.
En el conjunto de la Comunidad Autónoma, esta actividad movió la considerable suma de 1.679 millones de euros en 2014, frente a los 2.651 de antes de la crisis. La provincia de Málaga, la de más tradición en el juego privado, siempre ha estado a la cabeza. Los dos casinos de la Costa del Sol, los 16 bingos y las más de 5.000 “máquinas B” -con posibilidad de premio en efectivo- que hay distribuidas por esa provincia tuvieron un volumen de negocio de casi 428 millones euros.
En segundo lugar se situó la propia Sevilla, que sólo tiene un casino, en Tomares, y nueve locales de bingo, la mayoría situados en la capital, pero que está a la cabeza de toda la región en máquinas tragamonedas, con 6.271.
La tercera en ese ránking fue la provincia de Cádiz, por cuyo casino, los doce bingos y las casi 4.000 slots distribuidas por todo su territorio circularon el año 2014 más de 262 millones de euros. En el resto de provincias, las que no tienen casinos, Granada lidera el ránking por delante de Almería (143 millones), Córdoba (133), Huelva (120) y Jaén (100).