Santos de Souza presentó datos que muestran el daño que le hacen los juegos ilegales a Brasil. Aseguró que 200.000 brasileños se van del país mensualmente para jugar en los casinos de todo el mundo; a Las Vegas viajan alrededor de 150.000 personas mil por año y el 70% de los jugadores de los casinos uruguayos son brasileños. Para Sousa, Brasil está exportando jugadores, consumo, dividendos y divisas, que podrían permanecer en el país si se legalizaron los casinos.
"La falta de un marco regulatorio lleva a los brasileños a apostar en los casinos de otros países sudamericanos, principalmente a Uruguay, Argentina y Paraguay", señaló Sousa.
Según estimaciones del Gobierno Federal, sólo en impuestos, Brasil recaudaría aproximadamente R$ 17.000 millones por año, cifra que Herculano Passos (PSD-SP) sostiene que se está escapando de las arcas brasileñas hace mucho tiempo. Cabe mencionar que la prohibición no hizo que desapareciera el juego ilegal: la facturación anual supera los R$ 18.900 millones.
"Esto significa que el juego ilegal supera los R$ 12.100 millones que mueven los juegos oficiales: R$ 11.4000 millones de la Caixa Econômica Federal, los R$ 400 millones de las loterías estatales y los R$ 300 millones del turf", dijo Sousa.
Tanto Diputados como Senadores analizan proyectos dirigidos a la legalización de los juegos de azar. "Quién no está a favor de la legalización está a favor de la ilegalidad. No podemos aceptar esto y este Congreso debe decidir con urgencia", sostuvo Herculano.