Junqueras respondió así a una interpelación del diputado del PP, Alejandro Fernández, según una nota publicada por El Mundo. Justificó la reformulación porque, tal y como estaba planteado originalmente, "fracasó, tanto por la retirada del intermediario -Veremonte-, como por la incomparecencia de los inversores iniciales".
"No gustaba ni a unos ni a otros", insistió, y ahora de lo que se trata es de mirar cómo puede tirar adelante "un proyecto razonable, sostenible y de carácter familiar y turístico".
Después de señalar que marcas turísticas consolidadas, como la de la Costa Daurada, no están vinculadas al sector del juego, Junqueras prometió que el Govern "tomará la mejor decisión posible para no poner en riesgo inversiones que sean positivas".
Según el vicepresidente del Govern, la redimensión del proyecto se realizará sobre la base de que los costos ya no son los mismos, que hay infraestructuras -como las viarias- que suponen una inversión para toda la sociedad, y que necesariamente "la cuestión fiscal" debe variar tras la marcha de los intermediarios.
Explicó que habrá cambios en el plan urbanístico, en la rebaja fiscal y también en las inversiones a realizar porque el proyecto inicial preveía hasta 60.000 metros cuadrados destinados a edificaciones relacionadas con el juego mientras que el Hard Rock de Las Vegas sólo tiene 3.000.
"El PP critica a partidos que votaron a favor del proyecto y ahora se replantean su apoyo, -señaló Junqueras- pero se olvida de recordar que ellos no lo votaron a favor y ahora lo apoyan".
Cargó contra el PP al recordar "sus proyectos fracasados en la costa mediterránea" especialmente promovidos desde el gobierno valenciano, y ha sentenciado que los populares "son especialistas en vender humo y provocar problemas".
"En BCN World -dijo Junqueras- van a tirar adelante propuestas serias y razonables, muy alejadas de las propugnadas por el PP en la costa mediterránea".
Desde este partido, el diputado Alejandro Fernández advirtió que "parece que gana terreno el discurso pesimista augurando que BCN World es equivalente a especulación urbanística, destrozar el territorio y no cumplir con las promesas de creación de puestos de trabajo".
La insistencia de este mismo diputado popular para que Junqueras se pronunciara sobre la consulta propuesta por el presidente Carles Puigdemont cayó en saco roto. "Convocar un referéndum sobre esta cuestión sería legal, pero innecesaria e incluso podría representar el acta de defunción para BCN World", advirtió Alejando Fernández.