Pese a que los tres casinos de Castilla y León (Salamanca, León y Valladolid) se mantienen abiertos después de reducir su volumen de negocio progresivamente, su aportación en tributos disminuyó un 77% desde el inicio de la crisis, suponiendo 1.500 millones menos para las cuentas del Ejecutivo autonómico.
Son, junto a los bingos, los que más se resienten por la coyuntura económica, frente a las máquinas tragamonedas, que “sujetan” el sector aunque también caen, y al juego online, que está en auge.
Si los casinos esquivan los despidos y no reducen su plantilla en 2016, tributarán a tipos mucho más bajos de los actuales. En el primer tramo de base imponible la tarifa desciende del 20% vigente al 10% para el próximo ejercicio fiscal y, en el más alto, descendería del 55% al 48%.
Esta rebaja es una más de las que aparecen en la Ley de Medidas, que acompañará a los presupuestos de 2016 y que contempla una bajada del IRPF para todos los castellanos y leoneses al reducir el tipo de tributación del tramo autonómico. Esto supondrá que los primeros 12.450 euros de base imponible pasen de gravarse del 10% actual a un 9.5%, además de otros ajustes en el resto de tramos. Este descenso repercutirá en cada castellano y leonés en, al menos, 62 euros anuales en su declaración de la renta.