¿Quiere eso decir que los burgaleses juegan menos, que la crisis provoca menos interés a la hora de emplear el dinero en ese tipo de ocio, o sucede que los métodos tradicionales están siendo sustituidos a marchas forzadas por las infinitas posibilidades de Internet?
Los conocedores del mundo del juego apuestan más bien por esto último y así lo refrendan desde la Asociación Burgalesa para la Rehabilitación del Juego Patológico (ABAJ). Su presidente, José Luis Barriocanal, advierte que en la estadística de la Junta de Castilla y León no figuran las cantidades que mueve el juego online con el poker, la ruleta o las apuestas deportivas a la cabeza y que cuentan con su particular perfil de un nuevo jugador: “Jóvenes que se juegan el dinero que no tienen y por consiguiente el de sus padres”.
Mientras esta actividad se oculta tras la intimidad del domicilio y las transacciones electrónicas, la recaudación autónomica mantiene una clara tendencia a la baja. Según datos facilitados por la Consejería de Economía y Hacienda, las arcas públicas ingresaron 9.467.300 euros a lo largo del ejercicio 2014, lo que supone casi un 6% menos que los 10 millones recaudados en el año anterior.
El año 2013 fue una excepción a la regla de caída que este capítulo viene mostrando desde el inicio de la crisis económica. Desde el año 2008 la recaudación ha caído un 34% en la provincia de Burgos, pues partía de 14,97 millones de euros, en una proporción ligeramente inferior a lo que ha caído la media autonómica.
El espejismo de hace dos años no fue exclusivo de Burgos sino que se extendió a las provincias de Salamanca, Soria y Zamora. Sin embargo, en 2014 solo la provincia de Palencia ha presentado datos positivos frente a la caída del resto de territorios. En el caso burgalés descienden tanto los cuatro bingos existentes (que aportan 1,22 millones a la hacienda regional) como las más de 2.300 slots (que contribuyen con 8,24 millones y son las que en el ejercicio previo habían logrado crecer).
Parece claro que bingos y las tragamonedas van en baja, pero estos datos deben tratarse con muchos matices: “La crisis no hace que haya menos jugadores, eso es una enfermedad y no desaparece por la situación económica. Hace que dispongan de menos dinero y por tanto gasten menos”, advierte el psicólogo de ABAJ. Y siempre con el nuevo fenómeno del juego online como telón de fondo.