Lo cierto es que la demora en la aprobación de la orden complementaria de la ya aprobada semanas atrás está provocando situaciones que, por un lado invitan a la apertura de nuevos establecimientos por las expectativas que se abren, pero por otro salas que atraviesan serias dificultades estarían meditando el cierre en el mismo mes de septiembre si finalmente tampoco entonces fuera aprobada esta disposición.
La segunda parte de la orden es la que más directamente incide sobre la tipificación fiscal del juego del bingo. De ahí que la demora esté siendo aprovechada por algunas voces que aconsejarían una nueva reducción impositiva a semejanza de las adoptadas por la Comunidad en los años anteriores.