El jefe del Ejecutivo de Macao, Chui Sai On, lo anunció ayer. Fijó como meta 18.000 millones de patacas en ingresos del juego, lo que equivale a U$S2.255 millones.
Si la facturación de los casinos no alcanza esa cifra, tal y como apuntan los datos preliminares de los 20 primeros días del mes, el gobierno de la región administrativa especial china se verá obligado a recortar sus gastos a partir del próximo mes. El gobernante se comprometió a que los recortes en el gasto público no afectarán el bienestar social ni la sanidad.
Los casinos de Macao, la única ciudad de China donde está permitido el juego, afrontan serias dificultades, ya que se han visto afectados por la combinación de la ralentización económica del gigante asiático y la campaña anticorrupción emprendida por el régimen de Xi Jinping.
Chui explicó que la economía de la región está atravesando una etapa de ajuste después del rápido progreso experimentado en la pasada década y que está tratando de diversificarse. Con todo, añadió, la situación financiera de Macao es estable y sus reservas fiscales le permiten hacer frente a las fluctuaciones de la economía.