El archivo del expediente se produjo a pedido de la fiscalía. "No se encontraron méritos suficientes y no hay prueba de delitos; sí algunas desprolijidades", declaró el fiscal de Crimen Organizado, Juan Gómez.
Cha admitió ante Crimen Organizado haber adquirido en 2011 diez tragamonedas al Casino de Atlántida que funcionaban de forma ilegal y que habían ingresado al país en "admisión temporaria".
Por cada máquina, informó el semanario Brecha en ese momento, Cha pagó 9.400 dólares cuando una máquina de última generación cuesta 10.000.
Si a esto se le suman, además, las multas y recargos que se debían pagar para su regularización, se hubiera llegado a una suma muy superior a la de las máquinas nuevas. Sin embargo, el director de Casinos aclaró que el organismo no se hizo cargo de estos montos.
"Casinos no paga impuestos por la compra de máquinas, porque tiene inmunidad tributaria autorizada por el Ministerio de Economía", explicó Cha. Además, Casinos y Aduanas responden al Ministerio de Economía.
Según explicó el fiscal Gómez, sí se pudieron constatar varias situaciones de irregularidades, pero no se confirmó ningún delito. "Había conocimiento del Tribunal de Cuentas" sobre las operaciones, explicó Gómez.
Cha había dicho: "Acá lo que hay es un error administrativo, pero ningún perjuicio que tenga que ver con responsabilidades judiciales". Según el director, como no medió perjuicio económico, no hubo delito. Antes, sin embargo, había confesado que este tema había afectado la reputación de los casinos y su propia imagen, ocasionando un perjuicio económico.
Según el fiscal, el inicio de estas denuncias relacionadas a Casinos datan de 2009 y, de mantener la causa abierta igualmente no se podría llegar a otro resultado que el actual.
Tanto Gómez como el juez de la causa, Néstor Valetti, confirmaron que hubo un cruce de denuncias muy importantes que ampliaron el caso, y todas estas también fueron archivadas. No hay ningún procesado por esta trama de denuncias.