La jueza considera que Fernández pudo haber ordenado quitar el precinto y proseguir con las obras de acondicionamiento, a pesar de la prohibición.
González instó a la Policía Nacional a que averigüe si el gerente del Casino situado en la plaza del Comtat del Rosselló de Palma rompió el precinto. Esta medida había sido implantada el pasado 19 de enero en la puerta del Teatro Balear para impedir que prosiguieran las obras, al carecer de licencia municipal.
Unos días después de que el precinto fuera colocado en la puerta del Casino, desapareció. Efectivos de la Patrulla Verde de la Policía Local y celadores municipales certificaron el quebrantamiento de la medida impuesta en el acceso principal de las instalaciones.
La comisión municipal se presentó en el establecimiento y nadie les abrió la puerta. No obstante, los celadores escucharon desde la calle "ruidos compatibles con la realización de obras" en el interior.
La propiedad del Casino Teatro Balear mantiene una pelea con el Ayuntamiento de Palma, que ahora se extendió a los juzgados.
La empresa Casino Playa de Palma denunció que su competidor estaba realizando obras sin la correspondiente licencia municipal. A raíz de la rotura del precinto, los denunciantes solicitaron al departamento de Disciplina Urbanística que adoptaran "las medidas pertinentes para el establecimiento del orden urbanístico y que se proceda a ordenar la demolición y retirada de todas aquellas obras llevadas a cabo, muy especialmente, la ejecutadas".
Las denuncias contra la propiedad del Casino del Teatro Balear no quedaron circunscritas exclusivamente a la vía administrativa. Los denunciantes también emprendieron acciones por la vía penal contra los responsables del establecimiento por un presunto delito de desobediencia. La juez la estimó y ha decidido imputar al gerente.
Por su parte, el responsable del Casino Balear dio una rueda de prensa a principios de mes en el que recomendaba no invertir en Palma "porque está gobernada por Pancho Villa".