En un comunicado, el Ejecutivo informó que la explotación de las apuestas deportivas, que incluyen las futbolísticas y las hípicas, están atribuidas en exclusivo a la Santa Casa da Misericordia de Lisboa, un organismo de utilidad pública con fines sociales y de cariz religioso.
En ambos casos, estas concesiones se refieren a casas de apuestas con sede física en territorio portugués, no a las de Internet. La explotación de licencias de juego online, que incluyen las populares apuestas deportivas en partidos de fútbol, serán concedidas a las entidades que cumplen una serie de condiciones económicas y financieras, señaló el Gobierno.
En concreto, las apuestas deportivas tributarán entre un 8% y un 16% del total del montante apostado, mientras que las de los juegos de azar estarán tasadas entre un 15% y un 30%.
A instancias de la UE, Portugal logró así un marco legal para un sector que no generaba ingresos fiscales, ahora rendirá unos 25 millones de euros anuales (más de 28.000.000 de dólares), con una ley que sólo entrará en vigor con la promulgación del presidente portugués Aníbal Cavaco Silva, que tiene poder de veto.
La legalización de estas actividades estuvo en los últimos años en el epicentro del fútbol portugués, que se llegó a ver privado del patrocinio de empresas de juegos online porque no existía un marco legal que lo permitiese.
Sin embargo, la interpretación de esta nueva ley está todavía en fase de estudio por parte de la Liga de Clubes de Portugal. Según cálculos de este organismo, la legalización de las apuestas por Internet podría generar un impacto anual de 30 millones de euros (más de 33.600.000 dólares) en ingresos para los clubes a través de inversión directa en patrocinios y publicidad.