“Desde que entramos, empezamos a revisar las salas de juego, encontramos que había algunas ilegales y empezamos a clausurar. Entonces sí hubo amenazas en serio, de venir aquí y decir que los únicos que podían clausurar eran la delincuencia organizada y estábamos poniendo en riesgo nosotros y nuestras familias", contó Salas.
Salas detalló que también sus inspectores fueron amenazados "en alguna ocasión en donde estuvimos en el retiro de muchas de las máquinas de la zona de San Felipe de Jesús en el Distrito Federal. Tuvimos un enfrentamiento en donde tuvimos que pedir el apoyo de la policía del Distrito Federal”.
Luego de haber retirado 25.700 tragamonedas, Marcela González Salas, especificó que la dependencia aseguró 13.000 más, pero que cuando un número similar que iba a ser retirado no se encontró al momento del operativo y por eso están vigilando la zona. Además mencionó que en seis meses pudieron retirar el 15 por ciento de las máquinas y que espera que la gente tome conciencia de este problema.
Al ser cuestionada por el periodista José Cárdenas sobre cuál es la ilegalidad de estas máquinas, la funcionaria respondió "la primera es que son máquinas de apuestas, tú metes un dinero y después de muchas, muchas veces regresa algo, o sea son máquinas en las que tú apuestas muy poquito cinco pesos, quince pesos, veinte pesos y después de un número importante de veces que estás jugando puedes obtener una ganancia y eso es una apuesta. Así está el término, tú inviertes un dinero y no sabes cuánto vas a obtener porque estás jugando con una máquina".
Salas también resaltó que "es un mini casino, sin autorización de la Secretaría de gobernación porque somos muy estrictos para entregar los permisos para casinos, pero para casinos inclusive en la ley que fue aprobada el tres de diciembre, quedaron expresamente prohibidos los mini casinos, sólo pueden ser casino personas morales y cumplen con los requisitos".
Además, aseguró que ellos tienen calculado que existen alrededor de 150.000 tragamonedas y en el mercado debe haber como 120.000 porque están distribuidas "cinco aquí, tres acá, en donde hay más de diez ya lo consideramos definitivamente un mini casino y se clausura el establecimiento. Cuando son menos retiramos las máquinas y se entregan a la Procuraduría General de la República”.
González Salas reconoció que a partir de que estas máquinas aparecieron en el país, más o menos en el 2005 de manera masiva, se hicieron esfuerzos por retirarlas, pero existía el argumento legal de que la Segob no tenía las facultades ya que eran juegos de habilidad y destreza, por ello se requería que fuera un perito especializado a determinar si eran de azar.
Por esta razón, aclaró que el reglamento actual establece que cualquier máquina tragamonedas que no cuente con el permiso de la Secretaría de Gobernación y esté ubicada en un lugar donde no se permita el ingreso a menores de edad está prohibida.
La Directora de Juegos y Sorteos también explicó que en algunos casos se detectó que las personas habían alterado y falsificado el sello de la secretaría. "El último verdaderamente era grotesco porque tenía el sello de la actual administración de Segob, pero también el que se usaba en la administración del presidente Calderón, entonces absolutamente irregular".