"Hace veinte años esta era una ciudad divertida”, dijo Sherwood, un trabajador del Centro de Mantenimiento de Concord Resort Hotel Golf, que el único sector que permanece abierto del hotel que cerró a fines de los 90. "La economía giraba en torno a estos hoteles, y una vez que cerraron, eso fue todo”.
El Supervisor de la ciudad Thompson Town William Rieber, que tenía ocho años cuando su familia se mudó a la zona en 1961, dijo que un viernes a la noche en Monticello significaba grandes multitudes en el Broadway y hasta 2000 huéspedes entrando al Concord por el fin de semana. "Nadie que haya crecido en esta generación tiene idea de lo que eran las multitudes en las calles de Monticello," se lamentó Rieber al Daily News.
Rieber y otras personas en Monticello, sin embargo, creen que las cosas cambiarán gracias a la decision de funcionarios estatales, la semana pasada, de adjudicar un casino a la comunidad de Borscht Belt, después de décadas de pretender que el juego llegue a la región.
Se planea que el proyecto Montreign Casino Resort esté ubicado cerca del demolido Concord, e incluirá un hotel, casino y complejo de entretenimientos de 18 pisos, con 61 mesas de juego y 2.150 slots.
Montreign es también el referente de un desarrollo inmobiliario de 750 millones de dólares, que incluye un parque acuático, una cancha de golf, centros comerciales y casas residenciales.
El desempleo en Sullivan County, que incluye a Monticello y a la ciudad de Thompson, fue de 6.4% en noviembre, por encima del promedio estatal del 5.9%. "Cuando el Concord cerró, la gente estaba devastada”, dijo Dennis Rivera, quien trabajó como mozo en el hotel desde 1990 hasta 1998. "Esto es algo bueno para el condado y fue una medida muy esperada”, dijo Linda Salomon, que trabaja en Monticello Diner, uno de los pocos negocios de la ciudad al que le va bien.
Los residentes de Catskills comparten sus preocupaciones pero creen que las atracciones planeadas dentro del proyecto Adelaar marcarán una diferencia. El casino también se beneficiará al estar a menos de tres horas de auto de la ciudad de Nueva York, dijo el Profesor Clyde Barrow, un experto en juego de la Universidad de Texas, en el Valle de Rio Grande.