Un decreto aprobado por el Gobierno, en marzo de 2006, prohibió en los centros para mayores todos los juegos que, con la misma denominación o no, fueran similares al bingo. Desde un primer momento surgieron las voces críticas a esta iniciativa que en pocos días dejará de existir.
Los juegos tradicionales y amistosos no forman parte de la actual Ley de Juego que rige las actividades lúdicas en el territorio valenciano. Por eso, desde el Consell buscaron que el bingo entrara a formar parte de este grupo, un reclamo que las asociaciones y clubs de jubilados llevan realizando desde hace años.
Alberto Fabra, presidente de la Generalitat, anunció que el cambio de normativa lo llevará a cabo la Conselleria de Hacienda y Administración Pública a través de la Dirección General de Tributos y Juego. Para desarrollarla, llegó a un acuerdo con las Asociaciones Empresariales de Bingo de la Comunitat, así como de las Asociaciones de Personas Mayores.
Qué introduce el nuevo decreto
Para permitir que se juegue al bingo, el centro para mayores de 65 años y para personas discapacitadas, deberá estar inscripto en los correspondientes registros administrativos, tener más de cuatro años de antigüedad y sólo permitirá jugar a sus usuarios, siempre que no sean objeto de explotación lucrativa por los jugadores u otras personas físicas o jurídicas.
En lo que a las partidas se refiere, cada vez que giren las bolas en el bombo, el importe total recaudado a todos los participantes no podrá superar los cinco euros (seis dólares), mientras que se establecerá un horario máximo de juego. De lunes a viernes, se podrá jugar durante cuatro horas y los fines de semana sólo tres.