Edición Latinoamérica
02 de Diciembre de 2020

Deberán converger a los estándares de la Ley General de Casinos

Chile: presentarán un proyecto para extender la concesión de los casinos municipales

(Chile).- Los alcaldes de las siete comunas que cuentan con casinos municipales lograron que el gobierno reciba su solicitud de buscar una salida alternativa a la caducidad de las salas de juego que operan en sus comunas y cuyo fin estaba previsto para el 31 de diciembre de 2015. El proyecto de ley será enviado al Congreso en los próximos días.

E

l gobierno decidió ceder a las demandas de las comunas y extender por dos años sus concesiones, mediante un proyecto de ley. Someterá esas salas de juego a la ley general del sector y obligará a las comunas a compartir ingresos con el resto de sus regiones.

Así, la administración Michelle Bachelet permitirá a las comunas de Arica, Iquique, Coquimbo, Viña del Mar, Pucón, Puerto Natales y Puerto Varas mantener sus casinos municipales y seguir contando con esos ingresos. 

Claro, que con varios cambios respecto de su situación actual. Los siete casinos municipales, cada uno con normas, plazos de operación, antigüedad y condiciones muy diferentes entre sí, deberán converger ahora a los estándares de la Ley General de Casinos que rige a los 17 establecimientos creados bajo el alero de la ley que en 2005 abrió el sector a nuevos operadores en 11 de las 15 regiones de Chile.    

El proyecto contempla que si bien las comunas mantendrán sus actuales cupos de casinos, su operación será licitada y bajo las mismas reglas que actualmente rigen al resto de la industria: plazos definidos de operación, pago de impuestos, aporte a las regiones y la fiscalización de la Superintendencia de Casinos de Juegos (SCJ).

Así, los distintos operadores del sector podrán competir por poner sus fichas en estas comunas. La postulación será abierta y no estará limitada a ningún actor, permitiendo que ingresen nuevos players o que se mantengan los actuales. Todo dependerá solamente de las ofertas que presenten.  

Hoy, los casinos municipales son operados por Enjoy, del grupo Martínez (Viña del Mar, Coquimbo y Pucón), Dreams, del grupo Fischer (Iquique y Puerto Varas) y la panameña Lating Gaming (Arica). 

Dos años más

El proyecto de ley considera otorgar una prórroga de 24 meses a los actuales concesionarios de los casinos municipales, para que en ese período la SCJ elabore las bases del nuevo proceso y otorgue el tiempo necesario para que los nuevos operadores construyan o desarrollen la infraestructura en caso de que obtengan finalmente el cupo. 

“Esto permitirá darle una continuidad a los ingresos municipales provenientes de esta industria, mientras se resuelve la nueva adjudicación y funcionamiento”, aclara uno de los impulsores de este proyecto, el senador por la Quinta Región Costa, Francisco Chahuán (RN).   

Además, las siete comunas asegurarán para siempre su derecho a mantener un casino. Pero ahora no será el Concejo Municipal el que defina quién será el operador, ni cuánto contribuirá a las arcas municipales. Según el proyecto de ley, cada 15 años la SCJ deberá licitar el manejo de estos casinos. Así, las salas convergerán con la industria creada a partir de 2005. 

Además, se establece en forma indefinida la licencia para estos municipios, “lo que permite en virtud de esta ley, que estas siete comunas, donde habita un millón de chilenos, puedan seguir contando con un casino y con ingresos que mejoran su presupuesto municipal”, explica Chahuán. 

Reglas similares

Uno de los puntos clave del nuevo proyecto es el aporte que recibirán los municipios beneficiados. Actualmente, estos obtienen una contribución que varía de ciudad en ciudad, dependiendo del tipo de contrato que firmaron con los operadores hace más de 30 años, en algunos casos. 

Por eso, el proyecto del gobierno establecerá el mismo régimen de la industria ya regulada,  es decir, el pago del 20 por ciento de los ingresos brutos provenientes del juego, el pago a beneficio fiscal de 0,07 UTM #($ 2.994) por la entrada y el IVA. Otra novedad es que los ingresos se repartirán, en partes iguales, entre la municipalidad que acoge la sala de juegos y el gobierno regional donde estarán insertos.  

Entre los criterios para definir quién finalmente se quedará con la atractiva operación de los casinos municipales, el proyecto de ley considera ponderar de forma especial el aporte económico adicional que pudiera entregar cada postulante en forma directa a la municipalidad, de tal forma que estas siete comunas puedan mantener sus ingresos actuales por este concepto. “Ésta será una condición excepcional de adjudicación, ya que un aspecto relevante que se busca es la aspiración de mantener los actuales ingresos que reciben estas comunas”, explica el senador RN. 

Las cartas sobre la mesa

Este proyecto llega después de siete años en que el primer casino adjudicado en Chile por la nueva ley abriera sus puertas. Cuando en 2005 se creó esta nueva industria, se estableció que los casinos municipales entrarían a este mismo régimen en 2016, pero debido a la importancia de sus aportes para los presupuestos locales sus alcaldes comenzaron una verdadera cruzada para no perderlos. 

De los 17 casinos que se crearon a partir de la ley de 2005, sólo uno no está operando. Se trata del establecimiento de Chillán, que debió cerrar por sus malos resultados, pero su permiso de operación será próximamente adjudicado.  

Durante estos años, la industria no sólo ha logrado introducir una cultura de juego en el país, sino que además ha concretado inversiones por unos 790 millones de dólares, según cifras de la SCJ. Los montos casi se duplican si se suman los hoteles y centros turísticos desarrollados en torno a las salas de juego.

El superintendente de Casinos, Renato Hamel, sostiene que los objetivos por los cuales se creó esta industria se han cumplido a cabalidad, ya que buscaban desarrollar un polo turístico en las regiones y una infraestructura para esos fines. “Cuando se ve la evolución,  esos objetivos se han cumplido con creces en la regiones donde tenemos hoteles cuatro y cinco estrellas, centros de convenciones y cines, que antes de la implementación de estos casinos no existían y es difícil imaginarse que pudieran existir sin esta ley”, dice.    

Rodrigo Guiñez, gerente general de la Asociación Chilena de Casinos de Juego, también destaca el desarrollo de la industria y menciona su reputación, resaltando, además, el aporte en recursos que ha significado para las zonas donde se establecieron las nuevas salas. 

“Es necesario destacar que la excepcionalidad del juego en nuestro país está dada por la protección de la fe pública, que ha sido resguardada y protegida por los operadores y la fiscalización de la superintendencia. Debemos destacar la importante recaudación municipal, regional y fiscal por los impuestos específicos establecidos por la ley”, puntualiza.  

Impuestos

Hasta la fecha, la “nueva” industria de casinos ha aportado más de 1.000 millones de dólares en impuestos, a razón de unos 200 millones de dólares anuales. De ese total, unos 80 millones de dólares tuvieron como destino las comunas donde se instalaron. Monticello Grand Casino, ubicado en San Francisco de Mostazal; Marina del Sol, emplazado en Talcahuano, y Enjoy Antofagasta han realizado los mayores aportes por concepto de impuesto específico, mientras que las comunas más beneficiadas han sido Mostazal, Talcahuano y  Antofagasta.   

Estos dineros deben ser invertidos en obras de infraestructura que beneficien a los vecinos, lo que no ha sido fácil para algunas comunas. Por ejemplo, en Mostazal su alcalde, Sergio Medel, dice que la administración de estos recursos ha significado un esfuerzo adicional para llevar a cabo las inversiones. La comuna de la VI Región ha recibido más de $ 29.000 millones de Monticello por concepto de impuesto específico al juego, según las cifras de la SCJ. 

Según Medel, esos ingresos se han traducido en mejoras para la comunidad, además de que el casino es una importante fuente de empleo para la zona. “Contar con el casino más grande de Latinoamérica en nuestra comuna ha sido una importante fuente de trabajo para la comunidad y si junto a esto sumamos los recursos que por ley se nos entrega, hemos logrado impulsar un constante crecimiento en beneficio de la comuna”, asegura. Entre las obras concretadas destacan mejoras viales, de infraestructura educacional y deportiva, entre otras. 

El golpe de la ley del tabaco

Otro ámbito son las cuentas finales que ha obtenido la industria. Según datos de la SCJ, la mitad del sector goza de números azules,  mientras que el otro 50 por ciento aún está rojo.

De acuerdo con el superintendente, las diferencias responden a que los inversionistas entraron en operación en distintos períodos, por lo que se debe analizar caso a caso. “Es difícil dar un mirada con la misma vara a todos, en circunstancia que partieron en tiempos distintos”, precisa la autoridad.  

Para Gerardo Cood, gerente general de Enjoy Chile, otro factor que influye en los disímiles resultados es la fuerte inversión inicial considerada, la que se suma a los cambios regulatorios que el sector ha debido enfrentar en los últimos años.

“En esta industria se requiere una alta inversión inicial, por lo que es sumamente razonable que los primeros años no sean de grandes utilidades. Hay que tener en cuenta, además, que durante estos primeros años de maduración natural del mercado se producen altas depreciaciones y amortizaciones de deuda. Unido a lo anterior, los cambios regulatorios a la legislación del tabaco y alcoholes han extendido en aproximadamente 24 meses ese período, produciendo un fuerte impacto en la industria”, comenta el ejecutivo. 

En general, los actores de la industria aseguran que seguirán apostando a ganador, ya que ven un desarrollo permanente pese a que durante 2013 sus cifras se vieron impactadas, como decía Cood,  por la Ley de Tabaco, que estableció la prohibición de fumar al interior de estos establecimientos. “La industria está bastante consolidada y el mercado está maduro, con un cliente distinto de hace seis años atrás que también aprendió a jugar. Creemos que hemos superado el problema de la Ley del Tabaco y vemos un crecimiento maduro del país donde la expansión de la industria ha sido consistente”, comenta Juan Ignacio Ugarte, gerente general de Marina del Sol, de Talcahuano, operado por la firma local Valmar y el grupo canadiense Clairvest.       

El ejecutivo agrega que el proyecto para  licitar los casinos municipales permitirá cumplir la promesa hecha a la industria de poder acceder, en iguales condiciones, a algunos de estos atractivos cupos. “Nuestros socios canadienses invirtieron en nuestro país sabiendo que vendría una licitación por estas siete plazas y si bien nos cambiaron las reglas del juego, ya que debemos postular sólo a estas siete comunas, esperamos que se licite lo más transparente posible, de la misma forma que lo contempla la ley actual”, sostiene Ugarte.  

Cambio de jugadores

Otra tónica que ha marcado a la industria durante estos siete años es el cambio de players. Del total de sociedades que postularon inicialmente al proceso de otorgamiento de licencias de casinos, diez se retiraron.

Guiñez asegura que esta dinámica es propia del mundo de los negocios y que, por lo mismo, es usual en todo tipo de industrias “y como tal se pueden producir fusiones, adquisiciones o cambios en las sociedades. Estos movimientos responden, generalmente, a razones de mercado”, asegura el representante de la entidad gremial. Visión que es compartida por la autoridad del sector.  

Con los mismos jugadores o el ingreso de nuevos actores, la ruleta ya se prepara para seguir girando.

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