Esta caída viene provocada principalmente por las medidas del presidente Xi Jinping contra la corrupción y los gastos excesivos.
La región sureña de Macao se ha convertido en los últimos años en el mercado de casinos más grande del mundo, llegando a multiplicar por siete los ingresos de la ciudad de las Vegas.
Sin embargo, desde el pasado julio, las arcas de los casinos de la ciudad han visto cómo sus ingresos se reducían progresivamente hasta alcanzar el punto más bajo el pasado mes de octubre.
Las medidas del presidente para acabar con la ostentosidad en el partido comunista ha frenado en seco la llegada de ciudadanos chinos a la ciudad del juego. Los más ricos han dejado de aparecer por Macao para evitar ser investigados. Además, se aprobó en junio una política más restrictiva a la hora de conseguir visados para acceder a la ciudad.
Todo esto, sumado a la Ley Antitabaco que prohíbe fumar en las salas de juego y el hecho de durante todo el año no se haya inaugurado ningún casino, han sido motivos suficientes para perder gran parte de la clientela.
No podemos olvidar también el estado de desaceleración que vive el país asiático, por lo que se prevé que la tendencia continúe siendo decreciente al menos en lo que queda de año y principios del próximo.