Pero Trump ha dejado la ciudad y ha cortado lazos con sus casinos. Y el Plaza, como la mayoría de casinos de Atlantic City, ha vivido mejores días.
La espiral descendente que lo colocó último entre los casinos de la ciudad terminó en la madrugada del martes mientras una media docena de jugadores que se quedaron hasta el final se levantaban de la única mesa de blackjack en funcionamiento o de las pocas máquinas tragamonedas y salían por debajo de las docenas de brillantes lámparas por última vez.
La crupier Ruth Hardrick trabajó en el Trump Plaza durante 26 de sus 30 años, pero ahora está sin trabajo. Forma parte de un grupo grande: Unos 8.000 trabajadores de los casinos de Atlantic City han perdido sus empleos este año, y otros 3.000 podrían unírseles si la matriz de Trump Plaza hace buena su amenaza de cerrar el complejo Trump Taj Mahal Casino en noviembre.
"¿Cuál es el siguiente paso? ¿A dónde vamos?", preguntó. "Está pasando en todas partes. Muchos de nosotros estamos en el mismo barco. Piensas que algo va a llegar (para salvar el casino). Y no llega".
En lo que va de año, Trump Plaza ha ganado solo 36,8 millones de dólares con el juego. Esto es un 31,5 por ciento menos que en el mismo periodo del año pasado y aproximadamente la misma cifra que Borgata, otro de los casinos de la ciudad, gana en promedio en dos semanas.