La ex colonia portuguesa genera cada año cuatro veces más volumen de negocio que Las Vegas. Con cerca de 500.000 habitantes, tiene una de las tasas de desempleo más bajas del mundo (apenas llega al 1,7 por ciento) debido en buena parte a que las rígidas políticas en materia laboral impiden la contratación de extranjeros en los casinos.
En los próximos tres años tiene prevista la creación de ocho grandes resorts del juego, lo que ha alarmado a los trabajadores, a menudo explotados debido a la escasez de mano de obra y con salarios muy bajos.
Un gobernador sin apoyo
Bajo el lema "Una persona, un voto", en clara referencia a la norma "Un país, dos sistemas" por la que se rigen Macao y Hong Kong, miles de personas han participado en una consulta en la que el 90% de los 9.000 participantes aseguran que no confían en su gobernador, fiel a Pekín.
En mayo, cerca de 20.000 personas salieron a la calle para protestar por un proyecto de ley que perjudicaba a los empresarios locales. Una medida que se acabó retirando. Ahora van más allá, emulando las preocupaciones de su vecina Hong Kong respecto a las elecciones de 2017, Macao celebrará comicios dos años después y los movimientos prodemocráticos se han unido a los trabajadores en una causa común.
Consideran que las autoridades quieren hacer de Macao un destino puramente lúdico a nivel internacional, motivados sólo por el volumen de negocio, sin atender a las necesidades de los asalariados. Un temor que confirma un análisis de Morgan Stanley que asegura que la inauguración de los nuevos resorts creará un déficit de más de 13.000 trabajadores, una cifra imposible de suplir con personal local.
De ahí que el descontento social vaya en aumento ante lo que consideran un engaño de su gobernador recién reelegido. A su llegada al poder en 2009 Fernando Chui prometió que diversificaría la economía local para combatir la corrupción, un compromiso que consideran se ha vendido al mejor postor.