Edición Latinoamérica
13 de Agosto de 2020

Las ganancias anuales de los casinos llegaron a los 105 millones de dólares

Los casinos siguen en expansión en Panamá

(Panamá).- Existen 18 casinos completos y 26 salas de máquinas tragamonedas tipo A en Panamá. La Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja) indicó que hace dos años había 5.500 máquinas tipo A en salas y 4.600 dentro de los casinos completos. Este número se incrementó a 7.300 slots en salas y 5.400 en casinos. Mientras en el 2012 había un estimado de 4.000 máquinas tipo C, actualmente existen alrededor de 7.000.

E

l negocio vive una nueva oleada de expansión. Muchos dicen que atenta contra la economía de los panameños. Por su parte, los operadores afirman que el 35% de los clientes o apostadores empedernidos son turistas y el otro 65% son panameños con altos recursos o de clase media.

Este año abrió uno de los casinos más grandes de la ciudad capital, el del hotel Sortis. Pero además están por abrir otros tres megacasinos en la ciudad capital: el del hotel Aloft (Big Seven), aún sin contrato ni refrendo de la Contraloría; el casino en el hotel Hilton (Ocean VIew); y el del hotel Trump, que tiene previsto la inauguración en dos meses.

Los empresarios de la industria aseguran que hay espacio para crecer más. Antonio Alfaro, presidente de Asaja, aseguró que no existe límite para abrir un casino, excepto el de tener un hotel con más de 300 habitaciones.

Datos de la asociación revelan la bonanza del sector y por qué todos quieren tomar una parte del pastel. Las ganancias anuales de los casinos completos el último año fueron de 105 millones de dólares y las de las salas de máquinas tragamonedas, de 224 millones de dólares.

"No es estar en desacuerdo de que se abran más porque lo que se logrará es que comiencen a salir los centros de juegos ilegales que no pagan impuestos y funcionan fuera de la ley, pedimos una regulación que cuide de la salud de los panameños. Donde está la gente de más bajos recursos no se puede poner máquinas, sino a los 10 kilómetros de distancia", informó.

El presidente de Asaja agregó que los casinos generan ventajas a la economía y ofrecen miles de empleos a los panameños.

Hasta el momento, hay más de 7.000 personas que trabajan en la industria de los juegos de azar, ya sea en los casinos completos o el hipódromo.

Sin embargo, existen luces rojas en el sector, sobre todo en las salas de máquinas tragamonedas tipo C que se han expandido por todo el interior del país, entre ellas ciudades pequeñas como Natá y Aguadulce.

Alfaro anunció que han presentado una solicitud de hábeas data ante la Corte Suprema de Justicia para que la administración de la Junta de Control de Juegos entregue información del estatus real de las máquinas tipo C, información que antes estaba disponible en la web. "La solicitud se hizo porque no se recibió la información de la autoridad anterior", destacó.

La rentabilidad del juego de azar impide un control sobre el número de casinos. El crecimiento de los casinos y salas de máquina tragamonedas va acompañado de otras actividades que también incentivan el ocio, como las apuestas deportivas y los bingos.

De acuerdo con un estudio especializado, en el último año se renovaron los contratos de cinco agencias de apuestas de eventos deportivos y 26 salas de máquinas tragamonedas.

En este último caso se extendieron los contratos hasta el año 2033, y lo más inconsistente de todo es que muchas de ellas operan en áreas geográficas donde reside o labora un importante segmento de la población con bajos recursos económicos.

La versión de que existe espacio para que los casinos sigan creciendo sin control no guarda relación con la realidad del pasado.

Hace ocho años, tanto el Gobierno como el sector privado se opusieron para ponerle un alto a la expansión de los casinos en la ciudad capital, porque las apuestas habían llegado a niveles peligrosos: 800 millones de dólares en un año.

Pero la rentabilidad de la actividad pudo más que el deseo de frenar el problema de las apuestas descontroladas que vivían los panameños, siempre oculta detrás del papel de los turistas.

Ello solo duró un año. Las salas de máquinas tragamonedas se expandieron a los centros comerciales, la terminal de transporte y lugares vulnerables como la 24 de Diciembre.

Ahora el boom lo tienen nuevamente los hoteles de más de 300 habitaciones, que reclaman automáticamente el derecho a abrir un casino.

Se suma a ello la proliferación de salas de máquinas tipo C, tanto en la ciudad capital como en el interior.

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