Las empresas interesadas primero deberán operar con sedes basadas en Portugal, separándose de las matrices. También deberán ofrecer sus productos desde los dominios ".pt" y no ".com", así como garantizar un capital inicial de 250.000 euros. Los operadores a su vez tendrán que respetar algunas estrictas medidas para frenar el juego compulsivo, como compartir informaciones sobre los jugadores o incluirlos en listas negras nacionales por malos usos.
Según publicó el diario más leído en Portugal, la lista negra de jugadores será una medida del gobierno para combatir el juego compulsivo. Además, creen que esto mantendrá alejados a los jugadores de estos peligros, tanto en las mesas online como en los casinos.
Los operadores que elijan ignorar la lista, que acepten jugadores a los que no se les debería permitir apostar o jugar con dinero real, podrán acarrear sanciones tanto financieras como físicas, desde multas de millones de euros o penas de prisión.
La lista, que será controlada por el servicio de Inspecção de Jogos incluirá datos personales de los jugadores, como su edad, su nombre o el número de la seguridad social.
Con la creación de esta lista negra online, el gobierno portugués pretende reforzar sus políticas contra el juego compulsivo. Además, pretende convencer a la opinión pública portuguesa de que el gobierno está haciendo lo mejor para combatir este problema.