Frances Fitzgerald compartió sala con 70 delegados provenientes de 25 jurisdicciones europeas. Hizo hincapié en la necesidad de mantener siempre el diálogo para reforzar la cercanía de las naciones implicadas y lograr una óptima regulación.
Como era lógico, el eje del concilio giró en torno a las apuestas deportivas y, en especial, a la detección de los arreglos que a menudo se ven en competiciones incluso de prestigio. Blanqueo de dinero, autoexclusión o publicidad en los juegos de azar también fueron materia de análisis.
Para el próximo año, los principales temas a tratar serán los siguientes: medidas contra el amaño y construcción de un modelo común.