Las empresas que forman parte de este proyecto (Grupo Acrismatic, Cirsa, Codere, Conei Corporación, Grupo D.C. Díaz Carbajosa, Egasa, Orenes Grupo y R. Franco) representan en términos de ingresos, contribución fiscal y empleo más de dos tercios del sector del juego de gestión privada y la actividad de cada una de ellas se centra en al menos tres subsectores de actividad (casinos, bingos, salones de juego, hostelería, apuestas deportivas).
“CEJUEGO nace con el propósito de conseguir un sector normalizado, estructurado y moderno capaz de gestionarse y de poder competir en igualdad de condiciones”, apunta el nuevo director general de la patronal.
Según palabras de Alejandro Landaluce durante la presentación de la nueva organización, “CEJUEGO se presenta como un foro de debate abierto, en el que se pueda analizar la problemática del sector desde un punto de vista global, con una perspectiva a largo plazo y con la misión de favorecer el escenario correcto para el desarrollo del mismo. No tendremos ni la estructura, ni el funcionamiento, ni la misión de una asociación al uso, muy al contrario, lo que pretendemos es servir de apoyo a estas para conseguir los objetivos comunes, intentando favorecer la máxima colaboración con todas ellas”.
¿Por qué se constituye el Consejo Empresarial del Juego? ¿Qué necesidad intenta aliviar?
Las empresas fundadoras entendieron que era necesario crear un foro de debate abierto, en el que se analizara el sector y su problemática desde un punto de vista global y con una perspectiva a largo plazo; que permitiera compatibilizar ideas e intereses comunes pero a veces contrapuestos; que fuera una plataforma capaz de diseñar una hoja de ruta para el sector sin las ataduras del corto plazo o de los intereses particulares para, posteriormente, transmitir este mensaje a todos los actores del sector y de la sociedad: Administraciones, Asociaciones, Medios de comunicación, Opinión pública,… Entendieron que el momento tan delicado por el que estamos atravesando merecía un esfuerzo y compromiso por parte de cada una de ellas.
¿La industria del juego en España necesita algún tipo de cambio (evolución)?
No solo la industria del juego. Es una máxima que se cumple siempre: si no evolucionas, mueres. En nuestro caso es cierto que es urgente hacer cambios en muchas direcciones, que nos permitan encarar el futuro con cierto optimismo. No hay que olvidar que pertenecemos al sector del ocio y que éste, por definición, depende de los gustos y costumbres de la sociedad, que va cambiando constantemente, y nosotros debemos adecuarnos a estos cambios. Además, se necesitan cambios a nivel reglamentario, estructural y de gestión, que permitan a las empresas competir en igualdad de condiciones que otros sectores productivos de nuestro país.
Con respecto a otros países de nuestro entorno, ¿cómo se sitúa la industria del juego en España?
Una leyenda urbana dice que el gasto per cápita en juego de España es el más alto de Europa. No es así: Irlanda, Noruega e Italia encabezan el ranquin europeo, en el que España estaría en el quinto o sexto lugar. Lo más positivo es la diversidad, pues España tiene hoy todas las variedades de juego reguladas, aunque en el lado negativo sufrimos la competencia – a menudo desleal – de los monopolios estatales y hasta regionales, una fiscalidad confiscatoria y unas regulaciones muy rígidas y en general anticuadas.
Una de vuestras ideas es la de “normalizar la publicidad y promoción”, ¿qué reclaman exactamente? ¿Se deben poder anunciar el juego y las apuestas igual que otras actividades?
Cómo decía anteriormente, debemos poder competir en igualdad de condiciones que el resto de empresas y sectores. No es concebible que no se pueda anunciar la apertura de un bingo, un nuevo juego en un casino, una promoción en un salón, cosas totalmente habituales en cualquier otro sector, y que por el contrario a todas horas y en todos los medios de comunicación se anuncien los juegos de SELAE y de la ONCE. Es un doble rasero inadmisible. Estamos hablando del mismo sector, de una tipología de juego pública en lugar de privada, pero el mismo concepto de juego: apuestas con la posibilidad de ganar. La diferencia es que por un lado en la lotería la posibilidad de ganar es mucho menor comparada con el juego privado, donde está regulado por ley y suele ser entre un 70 a un 90 por ciento, y por otro, que en el juego privado hay un componente lúdico, de pasar un rato, de socializar, que en los juegos lotéricos no existe. Pero desde un punto de vista conceptual es el mismo negocio, que una vez descontado los premios de los ingresos, se recauda una gran parte para obra social o lo que disponga la Administración, ya que hay que recordar que en nuestro sector existe un impuesto por tasa de juego que se liquida antes de deducir los costes (gastos estructurales, locales, maquinaria,…) y que posteriormente se pagan el IAE, el IVA en su integralidad y el impuesto de sociedades, si es que hay beneficios.
En cuanto al subsector de la hostelería, apuntan la idea de introducir “mejoras que no alteren el ecosistema”, ¿qué mejoras son esas? ¿Cómo es el ecosistema?
La hostelería es pieza clave para nuestro sector y debemos hacernos un planteamiento estratégico sobre ella. No solamente si esta o aquella máquina de tipo B funciona mejor, o si un determinado juego debe o no estar permitido. Debemos ser proactivos y pensar donde queremos estar a cinco o diez años vista. Existe claramente un problema con los bares que nos afecta directamente. Por temas sociales y normativos los bares están atravesando una situación complicada que hace que muchos de ellos estén cerrando o en vías de. Perderemos un canal de distribución si no pensamos de forma global. Es decir, hay que, desde nuestra parcela, intentar dotar a los bares de “herramientas” que les permitan salir de esta situación, que atraigan a más personas a los bares, que hagan que éstas estén más tiempo en ellos., Aunque nuestro beneficio no sea directo, el mero hecho de que el bar no cierre y que los clientes estén más tiempo en él, nos beneficiará en segunda derivada. Todo esto hay que lograrlo sin experimentos que dañen el actual status de nuestra relación comercial con los bares. No es una tarea fácil, pero estamos trabajando en ello y esperamos tener alguna propuesta a medio plazo.
En uno de sus puntos dicen: “La empresa operadora debe ser la única entidad proveedora de juegos en los establecimientos de hostelería”. ¿Qué quiere decir esto?
Es un sector fuertemente regulado, en el que ha costado muchos años construir un equilibrio y en él que hay muchos puestos de trabajo en juego. Sólo un operador serio y profesional puede dar buen servicio a los clientes, con una visión global y evolutiva del juego recreativo. Un bar no es un establecimiento de juego, nuestra oferta es complementaria y así debemos entenderlo.
Cuando hablan de “convertir a los casinos en verdaderos centros de diversión”, ¿a qué se refieren? ¿Necesitan acaparar otro tipo de clientes? ¿Cómo lo puede hacer un casino?
Asemejarnos al tipo de negocio americano, en el que los casinos ofrecen una amplia oferta lúdica, que contempla espectáculos circenses, conciertos, exposiciones, y demás atracciones que hacen hace de los casinos unos verdaderos centros integrales de diversión y ocio. Esta oferta complementaria no suele ser rentable desde un punto de vista meramente financiero, pero es una “inversión” necesaria para la atracción, captación y fidelización de los clientes. Solo se consigue reinvirtiendo parte de los beneficios empresariales, por lo que en nuestro caso deberemos convencer a nuestro “partner” (Administración) que libere su presión fiscal para realizar esta reinversión a todas luces necesaria. Cualquier casino europeo paga más del doble de impuestos que sus equivalentes en el todo el continente americano. Consecuencia: no hay dinero para divertir a la gente.
En otro de los puntos de su ideario hablan de los salones de juego ¿Qué les ocurren?
Lo que pretendemos es armonizar el nivel de servicio a los clientes, ya que observamos gran disparidad tanto en una misma comunidad cómo entre varias. Algunas comunidades tienen un exceso de salones, y algunos de ellos no alcanzan unos mínimos. Un salón no es un bar grande con nueve o diez máquinas, debe ser mucho más; todos hemos visto salones con varias máquinas fuera de servicio, estropeadas, durante meses…
En relación a las últimas noticias aparecidas sobre la tributación en el juego. ¿Qué le parece la propuesta del PSOE sobre eliminar las pérdidas en el juego como “pérdidas patrimoniales”?
Creo se trata de un claro caso de desconocimiento por parte del parlamentario socialista, ya que según su escrito da a entender que las perdidas por juego tienen la consideración de gastos deducibles de las rentas del trabajo. Nada más lejos de la realidad. Muy al contrario, lo que ocurre es que hay que tributar por los rendimientos netos de la actividad del juego. Es decir, no se trata de una deducción de la renta, sino de un impuesto sobre el beneficio de una actividad. Si ganas, tributas el IRPF por lo que has ganado, pudiendo deducirse los importes jugados. Pero si se pierde, no hay ningún gasto deducible. Es lo mismo que ocurre con la Bolsa, por poner un ejemplo.
Como director general del Consejo Empresarial del Juego ¿Qué le aconsejaría a nuevo empresario que quisiera embarcarse en esta industria en España?
Cómo a cualquier emprendedor en cualquier otro sector: que “haga sus deberes”: analice los ingresos, gastos, impuestos, retorno de la inversión, etc., y si aún así decide dar el paso, ¡suerte!