A pesar de los cortes salariales y la austeridad los portugueses han seguido probando suerte con los diferentes juegos de la lotería. El Euromillones y las Raspadinhas (parecido con el Rasca y Gana, una lotería con premios instantáneos) son los que más dinero han recaudado.
En el caso del juego europeo, se han logrado ventas de 939 millones de euros, lo que representa el 52,5 por ciento del total, seguido de la referida lotería instantánea, con 591 millones de recaudación (33 por ciento de las ventas) y el Totoloto (una especie de primitiva y bonoloto, con 127 millones (7,1 por ciento).
A la hora de jugar a la lotería clásica los portugueses ya se lo piensan más, pero a pesar de todo ha representado un 3 por ciento de las ventas, sumando 54 millones de euros, y la lotería popular otros 27 millones (1,5 por ciento). Ya la Totobola (la quiniela lusa) ocupa el último lugar de las loterías con el 0,6 por ciento de las ventas, lo que supone 10 millones de euros.
Resultados líquidos
“Es innegable que el 2013 fue todavía un año de recesión y de retracción del consumo”, ha explicado Fernando Paes Afonso, el administrador ejecutivo del Departamento de Juegos de la Santa Casa da Misericordia, institución lusa responsable de la gestión de la lotería en Portugal.
Considera que el crecimiento jugado se debe en parte al combate del juego ilegal. Los resultados líquidos de explotación de los Juegos de la Santa Casa aumentaron también un 1,2 por ciento para los 541 millones de euros. Juegos que han generado para el Estado 126 millones de euros, un 80 por ciento más que el año anterior.
Según el administrador, el 97,5 por ciento del dinero apostado fue devuelto a la sociedad en premios “un total de 1.002 millones de euros”. El negocio también fue rentable para los mediadores de estos juegos ya que recibieron 124 millones de euros, un 10,6 por ciento más que el año anterior. En Portugal existen 4.500 puntos de venta.