Con la ley a su favor, finalmente será la Costa Dorada y no las afueras de la capital de España donde se construya este complejo. Port Aventura compartirá espacio con hoteles, tiendas, parques temáticos y casinos, la clave para atraer hasta a 10 millones de turistas al año, especialmente rusos y asiáticos.
La inversión promete además empleo: 17.000 puestos durante la fase de construcción y 30.000 cuando ya esté funcionando. Todo un maná caído del cielo en una zona con una tasa de desempleo del 27 por ciento.