La crisis económica, la ley antitabaco y las limitaciones de promoción de esta actividad, son sólo algunos de los factores que han hecho mella en el sector presencial que, en los últimos cinco años, ha experimentado una caída en el consumo del 27 por ciento.
Por ello, la introducción de las apuestas en bares, además de aumentar el atractivo para los clientes y el local, atrae a un perfil de jugador nuevo, que se suma al habitual de las máquinas, mejorando los ingresos de estos establecimientos, aprovechando la “cercanía” que ofrece el bar. Además, al incrementarse el tráfico de jugadores en los establecimientos, y el tiempo de estos en el bar, impulsa el consumo en hostelería.
Para Codere Apuestas, Valencia es un buen ejemplo de rentabilidad. Carlos de Juan, director de desarrollo de negocio de Codere, comenta: “Hemos confirmado que la introducción de apuestas en un local medio de hostelería puede suponer una aportación incremental neta del 35-41 por ciento de juego, durante el primer año, sin canibalizar la oferta de máquinas, complementando y mejorando la oferta de ocio de estos establecimientos”.
Además, este modelo de colaboración reporta beneficios a todas las partes implicadas (licenciatarias, bar y operadoras), como se ha demostrado en las diferentes comunidades autónomas que han regulado la actividad en bares.
Las apuestas deportivas, una modalidad de gran capilaridad
La explotación de apuestas deportivas a través de los nuevos canales, como complemento a los locales de juego, aporta una enorme capilaridad al negocio y, por tanto, una mayor proximidad al jugador que tiene un mayor conocimiento de esta oferta de juego.
Precisamente, en relación a estos temas, la compañía patrocina el encuentro profesional I Femara-Open Forum, que tendrá lugar el 5 de marzo en el hotel Meliá Madrid Princesa de Madrid, bajo el lema “Las máquinas recreativas en hostelería tienen futuro” y que profundizará sobre la situación y futuro del recreativo en España.