Por lo tanto, en cuestión de días, probablemente durante esta misma semana, los principales recintos deberían dejar de funcionar en la ciudad. Sin embargo, los dueños e inversionistas detrás de las salas de juegos no se convencen de que el negocio, bastante lucrativo, se les escape de las manos. Y por lo tanto apelan a sensibilizar a la municipalidad para que analice el aspecto social del problema, y tome en cuenta que, según sus cálculos, 3.000 personas serían las afectadas por la medida, principalmente debido a la cesantía.
Los trabajadores y dueños de los casinos populares señalaron que se mantendrán movilizados. No tienen mucho a qué aferrarse y tratan de que se les dé un plazo mayor para mantener sus locales. La situación parece ser completamente adversa para ellos porque el municipio no estaría dispuesto a dar marcha atrás. Los dictámenes de la Corte de Apelaciones y de la Suprema avalan su proceder.
Varios trabajadores plantearon que la municipalidad se apresura a sacarlos del negocio sólo porque quiere favorecer la presencia de un gran casino en la zona. De hecho Chillán es vista como una plaza atractiva por varias empresas reguladas por la Superintendencia de Casinos de Juego (SJC), que ya abrió el proceso para otorgar el permiso de operación que dejó vacante el Casino Termas de Chillán.