Leticia Banchero trabaja en el lugar y esta semana -antes de conocer la fecha de cierre- en diálogo con El Municipio, manifestaba: “Estamos en la incertidumbre, esperando el momento del cierre”.
“Sabemos que el casino de Atlántida cierra la parte de ruleta a fin de mes, el resto estamos en la espera”, agregó. Ayer, a la tarde, los funcionarios fueron notificados de la fecha definitiva de cierre: el lunes 30 de septiembre.
Algunos de los compañeros de Banchero “serán derivados a Punta del Este, Piriápolis y Colonia”. “En mi caso no puedo abandonar la ciudad porque tengo una familia con una niña chica y este es un trabajo muy especial, hay veces que hay que estar en la noche, son horarios rotativos, entonces es imposible irme”, explicó.
La misma situación que atraviesa Leticia Banchero es preocupación de dos compañeros más. Aquellos que no acepten el traslado, pasarán a ser “excendentarios” y cobrarán un mínimo de dinero mensual.
La prioridad la tienen las tragamonedas y no la ruleta, porque esta última no daría las ganancias de las slots. El Casino de Carmelo tiene más de 100 máquinas y en ellas están puestas todas las fichas, más allá de una frase armada.
La ganancia de las máquinas podría equilibrar algunas pérdidas de la ruleta, pero “hay gente que no lo ve así”, dice la funcionaria estatal, y añade “van al número fríamente”.
“Ninguno de nosotros podemos entender realmente el motivo del cierre. Nos dicen que cierran porque la decisión que tomaron es explotar al máximo la parte de máquinas y consideran que la ruleta no es rentable, pero no se está contemplando la parte humana”, concluyó.