En declaraciones a Catalunya Ràdio, recogidas por Europa Press, avisó que en nombre de su partido sí puede declararse "totalmente en contra" de que el Gobierno catalán haya planteado una rebaja de impuestos a los casinos, una decisión que repercute directamente sobre el proyecto BCN World en Tarragona.
"Tengo unos principios morales que me dicen que el juego no está bien. Lo prohibiría. Se trata de una opinión personal basada en mis principios éticos", sentenció el líder republicano.
Sin embargo, admitió que si se prohibiera el negocio del juego se mantendría en el mercado negro, lo que posiblemente "aún haría más daño" que el mercado abierto actual.
Así, concluyó que, si el juego no se prohíbe, lo último de lo que él y su partido son partidarios es de bajarles los tipos impositivos: "Rebajar los tipos sobre el juego es una mala decisión. Es incentivar una cosa que a mí me parece que sería mejor que no existiera".
Junqueras relató que su aversión al juego proviene de su madre, enfermera que trató con gente que padecía ludopatía y le explicó el "sufrimiento" de los adictos.
Por ahora, lo que hay encima de la mesa es un anteproyecto de ley del Gobierno que autoriza las actividades de juegos y apuestas en el futuro recinto del BCN World y que fija una rebaja del tipo impositivo a los casinos del 10 al 55%.