Medido en términos de probabilidad de ganar algo, el juego de azar más propicio es la ruleta francesa, con casi un 50%, seguido de cerca por otros juegos propios también del ámbito del casino, como el video poker, los dados o el poker de dados.
Si se analizan las opciones que dan las loterías y sorteos, El Niño aparece como el mejor, con un 7,8% de probabilidad de que toque algo, mientras que el de la ONCE es el que menos oportunidad ofrece de ganar algún dinero, con un 1%.
Éstos son algunos de los cálculos que expone y explica el profesor de Matemática Aplicada de la Universidad CEU San Pablo, Miguel Córdoba, en el libro “Anatomía del Juego. Un análisis comparativo de las posibilidades de ganar en los diferentes juegos de azar”, editado por la Editorial Dykinson.
Como señala el propio autor, “lo que se pretende en este libro es comentar coloquialmente las características de algunos juegos muy populares, e informar al lector de lo que puede ganar, cómo puede ganarlo, lo que arriesga y la expectativa que tiene de ganar o de perder dinero, cuantificando las probabilidades correspondientes de cada posible premio”.
En el estudio se destaca que las loterías y quinielas tienen unos beneficios muy importantes para el Estado. “Sí, claro, antes de que se inicie el juego, el Estado retira entre el 30% y el 45% de lo recaudado, por lo que las probabilidades de ganar algo son muy escasas para los jugadores, y van desde el 1% del cupón de la ONCE hasta el 7,8% de la Lotería del Niño, que es la mejor lotería. Sin embargo, son los juegos más populares porque el acceso a los mismos es muy simple. No todo el mundo se acerca al casino a jugar”.
Lo difícil que es conseguir el gordo
Después de analizar durante varios años las probabilidades de las loterías, y en particular la de Navidad, el profesor Córdoba ha extendido sus cálculos probabilísticos a una serie de juegos habituales en casinos, salas de juego, e incluso en las propias viviendas.
El objetivo ha sido valorar las posibilidades que tienen los jugadores de ganar en los diferentes juegos de azar, así como conocer realmente el margen de beneficio esperado que tienen los organizadores de los juegos, tanto los propios Estados como los casinos.
“La cuantificación de estas cifras es en muchos casos silenciada por el organizador del juego, ya que podría ser disuasoria para los potenciales clientes. El ser conscientes de la ventaja que tiene el casino o el Estado cuando organiza loterías o apuestas mutuas, tiene que ser importante para el jugador”, observa el autor. El objetivo de este libro ha sido precisamente poner de manifiesto estas cifras.
Asimismo, el profesor de la Universidad CEU San Pablo destaca en su libro el hecho de que “las posibilidades de conseguir premios sean muy diferentes según los distintos juegos, y en algunos casos, hasta nos sorprenderá lo difícil que es conseguir un premio ‘gordo’. Las reglas de los juegos tienen que ser sencillas, para que todo el mundo las entienda y se pueda conseguir un mayor número de ‘clientes’, ya que el juego lo que supone es una especie de redistribución de rentas entre el colectivo de jugadores. Cuantos más hayan, más se puede repartir, y menos se nota la cantidad que se detrae al principio o a lo largo del juego por parte de quien lo ha organizado”.
El juego en cifras
En el caso de las tragamonedas y las Loterías, el Estado retira el 30% del dinero recaudado. La probabilidad de obtener un premio es del 7.8% en el sorteo de El Niño, del 5.8% en los sorteos ordinarios y del 5.3% en el extraordinario de Navidad.
En otros juegos, el organizador recauda el 45%, como sucede con la Lotería Primitiva, el Lototurf y el cupón de la ONCE. En estos sorteos, la probabilidad de obtener un premio es del 1,9% en la Primitiva, del 1,2% en el Lototurf y del 1% en el cupón de la ONCE.