“Nosotros, como empresa y teniendo activo el hipódromo 11 meses al año, perdemos de 70 a 90 millones de pesos (U$S 5.606.700 a U$S 7.208.961). Los caballistas también, estamos conscientes, pero ellos (los caballistas) pierden por gusto y nosotros por obligación”, aseguró a Milenio Sergio Alamán, Director del Hipódromo.
Ante este escenario, la Unión Mexicana de Propietarios de Caballos de Carreras, cuyo apoderado legal es Enrique Rodríguez Cano, afirmó que las autoridades provocaron tal situación. “Están coludidos, no hay vigilancia ni regulación entre los apostadores, por eso se van”, explicó.
Rodríguez Cano consideró que el problema se resolverá con la creación de un nuevo órgano regulador de las carreras, en el que pretende que su grupo sea el integrante mayoritario.
Concesión condicionada
El terreno que alberga al Hipódromo se encuentra en la misma situación que las iglesias: es un bien de dominio público. Su concesión se hizo en 1997 a la empresa CIE en dos partes: una a través de la Secretaría de la Función Pública (con duración de 50 años) para que el predio de 13.5 hectáreas sea utilizado como pista de carreras, centro de convenciones y exposiciones, un centro de entretenimiento cultural y familiar; y un hotel que aún no se construye.
La segunda concesión se llevó a cabo mediante la Secretaría de Gobernación (Segob) (por un lapso de 25 años) para la operación y explotación de carreras de caballos en vivo con cruce de apuestas así como captación de apuestas deportivas por libro foráneo. La Dirección General de Juegos y Sorteos así lo asentó en el expediente DJS/22/97 que según su contenido, se ciñe al plan nacional de desarrollo 1995-2000 en el marco del rescate y fortalecimiento de la actividad hípica mexicana que estaba en declive.
Según el documento firmado por Juan Burgos Pinto, entonces Director General de gobierno de la dependencia cuando Emilio Chuayfett era titular, las condiciones para revocar ambas concesiones son: no enterar a Segob de las participaciones correspondientes, incurrir en mora, modificar los porcentajes de retención autorizados, no dar el mantenimiento correspondiente al inmueble, instalaciones y equipos; así como suspender la operación y explotación de carreras de caballos por causas injustificadas.
¿Dónde está el problema? En palabras de Sergio Alamán es que a nivel mundial los caballos no son un negocio sino un hobby. “Las nuevas generaciones no están interesadas en las carreras de caballos porque hoy tienen más opciones de entretenimiento, los aficionados prefieren ir a las salas de juego más cercanas o apostar desde su casa vía internet”, señaló.
-¿Y por qué no le explican eso a Gobernación y cierran el hipódromo?
-Porque tenemos una obligación con ellos por el permiso. Nosotros tenemos que mantener una industria hípica que nos cuesta 90 mdp anuales. A los casinos no les cuesta nada. Por eso no nos conviene, pero tenemos un compromiso y hacemos hasta lo imposible por mantener los 25 mil empleos que genera.
Ganancias millonarias
Desde su reapertura el Hipódromo de las Américas fue afectado en su propia casa por dos rivales considerables: los casinos Royal Yak y Sports Book, cuyas máquinas tragamonedas son más redituables económicamente en comparación con la crianza y manutención de los mil 450 caballos que hay en los establos del lugar y que son mantenidos por sus propietarios.
En 1999 la Administradora Mexicana del Hipódromo (AMH) estaba conformada por CIE (socio mayoritario) y la empresa española Codere líder en negocios de casinos, apuestas y juegos de azar en América Latina. Pero en marzo del 2012 los papeles cambiaron modificando el permiso original: CIE conservó sólo con el 15,2% de las acciones del Hipódromo de las Américas y Codere adquirió el resto convirtiéndose en socio mayoritario. El valor de dichas acciones fue por 2 mil 675 mdp.
Milenio consultó los estados financieros que la AMH entregó a la Dirección de Juegos y Sorteos en 2010 y 2011, mediante un documento elaborado por la firma Pricewatherhousecoopers, SA de CV con fecha del 16 de abril del 2012. Las cifras colocan al Hipódromo en el penúltimo lugar de sus ganancias que están repartidas de la siguiente manera: casinos, 83%. Centro de Exposiciones Banamex, 10%. Operación Hípica, 6% en 2010 y 5% en 2011. Operación del parque temático La Granja: 2% en 2010 y 1% en 2011.
No obstante, la empresa reportó a la Bolsa Mexicana de Valores (25 septiembre de 2012) que sí hay ganancias por la operación del lugar. Textualmente, en la página 48 de dicho informe señala que en 2011 realizó mil 784 carreras de caballos con un promedio de 429 mil visitantes.
“Los ingresos del Hipódromo de las Américas se derivan principalmente de la captación de apuestas y de boletos de acceso al mismo, así como de la venta y comercialización de concesiones para alimentos y bebidas, la comercialización de patrocinios publicitarios, así como de derechos de transmisión de las carreras de caballos que en sus instalaciones ocurren y de comisiones por captación de apuesta deportiva remota en salas de terceros operadores, no representando un riesgo financiero para CIE por la conducción de esta actividad”, dijo.