Ivey decidió ir en agosto de 2012 a apostar un rato junto con una amiga asiática al Casino Genting Crockfords de Londres. Comenzó a jugar en el Punto y Banca, obviamente, por cantidades astronómicas que alcanzaron en su máximo auge los U$S 232.000.
Las fichas, tabletas y todo lo que había para representar dinero en dicho casino se fueron acumulando a su lado. Llegó tener U$S 12 millones en ganancias. Ya cansado decidió irse y le dijo a los encargados del casino que le depositaran en su “cuenta vista” todas sus ganancias. Todo bien hasta ahí, sin embargo, con el paso del tiempo el casino argumentó que Ivey había hecho trampa y no le quisieron pagar. Solo le devolvieron su compra inicial, a pesar de que ellos no tenían ninguna prueba.
Phil acudió a la justicia y demandó al casino señalando lo siguiente: “Estoy muy triste de que Crockfords no me haya dado otra alternativa que proceder con acciones legales por su decisión de no pagarme mis ganancias. Le tengo mucho respeto a Genting, con lo cual fue una decisión muy dura para mí. Durante mi carrera he ganado y perdido mucho dinero en Crockfords y siempre honré mis compromisos. El casino me dio un recibo de mis ganancias, pero luego no realizaron el pago. Es por eso que no tengo otra opción que tomar acciones legales”. Ahora el tema está en manos de la justicia y se espera que en un par de meses el problema este resuelto.