Alrededor de 600.000 personas juegan a las máquinas tragamonedas cada semana y el 40% son adictos o tienen riesgo de adicción. Australia tiene el 21% de las máquinas tragamonedas del mundo. Tiene cinco veces más máquinas por persona que Estados Unidos y tres más que Nueva Zelanda o Gran Bretaña.
El juego mueve cantidades ingentes de dinero, lo que explica seguramente la poca iniciativa del Gobierno para controlar la ludopatía rampante de sus habitantes.
El 12% de los ingresos de los estados de Victoria (Melbourne) y Nueva Gales del Sur (Sídney) llegan gracias a las slots. Equipos deportivos, clubes de golf y hasta peluquerías y centros de lavado de coches se financian poniendo tragamonedas en sus instalaciones.