En 2008, había 172 establecimientos destinados a esta actividad. La crisis hizo que desaparecieran 26 de ellos hasta el 31 de enero de 2012. Es decir, hubo un descenso superior al 15%. Las perspectivas indican que este año será peor.
Por este motivo, muchas empresas optan por captar clientes mediante apuestas deportivas, ofertas de dos por uno en consumiciones o en ofertas que hagan más atractivo el ocio en estos locales. Por ejemplo, con actuaciones musicales u otro tipo de espectáculos, algo cada vez más habitual en salas de bingo. A pesar de los nuevos alicientes, las que subsisten han visto menguada su cuenta de resultados y los locales están cada vez más vacíos.
De los 26 locales que han cerrado en cinco años, 10 lo han hecho en 2012. En concreto, un bingo y nueve salones de juego y máquinas recreativas. Esta circunstancia preocupa en un sector que no suele estar muy organizado y que no cuenta con una patronal corporativa. La progresión en el número de cierres hace temer a algunos propietarios y encargados que esta evolución vaya a ser aún más negativa.
Además de la crisis económica, la irrupción de las apuestas virtuales por Internet ha hecho mucho daño a estas empresas y, de forma indirecta, a las arcas públicas que obtenían unos ingresos nada desdeñables gracias a los tributos sobre esta actividad.
Si se comprueba el censo de locales inscritos en la Consejería de Política Territorial e Interior del Gobierno de Aragón, se puede observar que en el año 2008 había en la comunidad autónoma tres casinos, 22 bingos y 147 salones. Al 1º de marzo del 2013, esta cifra se había reducido de la siguiente manera: un casino, 17 bingos y 128 salones. Dentro de estas cifras, existen 140 locales autorizados para la celebración de apuestas y seis salas de bingo que poseen autorización para la celebración del bingo electrónico.