Benavides relató a la Policía que apenas abrió el negocio, cerca de las 9 de la mañana, llegó un joven al que varias veces vio jugar en el casino. Éste compró diez monedas y de inmediato se retiró del local, sin jugar en ninguna de las máquinas.
Instantes más tarde llegó Martínez y cuando las muchachas estaban cerca de la caja, dos hombres con los rostros ocultos irrumpieron en el local y apuntándoles con pistola, las ataron y pusieron boca abajo, mientras registraban la caja.
Los ladrones se llevaron aproximadamente 18.400 córdobas (unos 740 dólares), calculó Benavides, quien además aseguró que uno de los ladrones era el mismo hombre que minutos antes compró las diez monedas, reconociéndolo por la vestimenta que andaba.