Galicia, una de las comunidades que menos gasta en juegos de azar, no escapa a esa tónica general. Desde el inicio de la crisis, las cantidades jugadas han descendido algo más de 500 millones de euros, pasaron de los 1.531 invertidos en 2008 a los 1.022 del pasado año, según los datos reflejados en la memoria de anual de 2011 de la Dirección General del Juego.
Desde este departamento, dependiente del Ministerio de Hacienda, reconocen que el impacto de la recesión y la crisis que comenzó en 2008 sobre la renta disponible y el consumo está afectando negativamente a la evolución de la demanda de juego en España, un sector que representa cerca del 0,9 del PIB y el 1,5% del consumo privado a escala nacional.
El bajón en el tentador mundo del azar no ha sido homogéneo y, en términos de cantidades jugadas y gasto real por habitante, los que más han sufrido esa caída han sido los bingos, casinos y máquinas B.