El proyecto modificará la Ley del Juego de 2005, de modo que el juego remoto para los usuarios que viven en Gran Bretaña estará regulado sobre la base del consumo.
En consecuencia, todos los operadores que formen parte del mercado británico, ya sea desde el territorio o desde el extranjero, deberán poseer una licencia otorgada por la Gambling Commission para poder realizar transacciones con los usuarios británicos y hacer publicidad en Gran Bretaña.
Los nuevos acuerdos de licencia también significan que, por primera vez, los operadores del extranjero deberán informar a la Gambling Commission sobre patrones de apuestas sospechosas que involucren a clientes británicos, para ayudar a combatir la actividad ilegal y la corrupción en las apuestas deportivas. Los operadores basados en el extranjero también estarían obligados a pagar y contribuir a la investigación, la educación y el tratamiento en relación a los problemas del juego y los costos regulatorios.
En relación al proyecto, el Ministro de Deportes y Turismo, Hugh Robertson, dijo: “Estas propuestas asegurarán que los usuarios británicos disfruten de los estándares de protección, sin importar de donde provenga el negocios, y además ayudará en la lucha contra las actividades ilegales y la corrupción en las apuestas deportivas”.
“Le damos la bienvenida a los cambios propuestos ya que en la actualidad regulamos menos del 20% del juego online y ya no podemos insistir a los operadores extranjeros para que nos den la información sobre actividades sospechosas”, agregó Philip Graf, Presidente de la Gambling Commission.
El proyecto de ley ahora será sometido a un período de escrutinio pre-legislativo del Comité Selecto de Cultura, Medios y Deporte. Se espera que el proyecto de ley sea presentado en la tercera sesión.