Según fuentes cercanas a las negociaciones, el magnate del juego está interesado en la gestión empresarial del recinto público como contrapartida por la elección de Madrid. La concesión de IFEMA puede ser determinante para agilizar el desarrollo de Eurovegas. Fundamentalmente, por una cuestión económica y de viabilidad del proyecto.
Adelson es consciente de la dificultad de competir comercialmente con más auditorios y centros de convenciones contra los que ya aporta el recinto ferial público, ubicado estratégicamente en las inmediaciones del aeropuerto de Barajas, conectado por subte y autobús con la ciudad, y con acceso privilegiado por carretera gracias a distintas circunvalaciones (M-11 y M-40).
El octogenario promotor ha esgrimido ante la Comunidad de Madrid el riesgo de que Eurovegas compita con IFEMA por un negocio, el de las ferias comerciales y convenciones de negocios, que no da para dos grandes polos en un espacio como Madrid. Adelson no habla por hablar. Parte de su discurso se basa en el estudio detallado que la auditora PWC ha realizado sobre las cuentas del consorcio público. Con los datos en la mano, el empresario estadounidense ha considerado más rentable ofrecerse como gestor privado del complejo ferial.
Otro aspecto relevante afecta a la conjunción en el mismo espacio de Eurovegas de distintas actividades. Combinar en un mismo ámbito ocio, es decir, 12 resorts y seis casinos, además de campos de golf y restaurantes, con los negocios, o sea, auditorios y centros de convenciones, puede resultar poco conveniente, sobre todo por la mezcla poco decorosa a la que puede dar lugar. Para resolver este inconveniente, Adelson considera más pertinente que los usos de ocio y negocios estén separados por una distancia no disuasiva y bien comunicada.
A este respecto, cualquiera de las tres posibles ubicaciones, tanto Alcorcón, como Valdecarros o Torrejón de Ardoz/Pracuellos del Jarama, reuniría esta condición respecto a la ubicación del complejo de IFEMA. Además, como recuerda Adelson, que cuenta con el asesoramiento de despachos de abogados tan destacados como Garrigues, Cuatrecasas y Lovells, esta sinergia de espacios e infraestructuras abarataría el costo de la inversión (17.000 millones), en realidad el punto capital por el que el magnate del juego se ha decantado por la Comunidad de Madrid.