Hasta ahí todo normal. Phil Ivey entregó una cuenta para que le transfirieran el dinero, pero lejos de recibir el monto, fue partícipe de una investigación para saber si es o era parte de un grupo de colusión. Todo esto comenzó cuando los guardias del Crockfords se enteraron de que la acompañante del moreno tenía antecedentes de haber sido expulsada de otro casino por motivos que aún se desconocen.
A dos meses de la investigación, aún no existen pruebas que involucren al jugador profesional con alguna “mala jugada”. Incluso, las grabaciones avalan la buena conducta de él y que nunca tocó o se acercó a las cartas.
La sesión del para muchos, “mejor jugador del mundo”, comenzó con un down de medio millón, pero luego de aumentar sus apuestas con la autorización de los directores del casino, de 50.000 de libras esterlinas por mano a 150.000 de libras esterlinas, terminó el primer día con ganancias de 2.3 millones y 5 millones el segundo.