Lawrence Dicristina fue acusado de quebrantar la Illegal Gambling Bussines Act de 1970 por regentar un negocio de juego ilegal, cuando la policía descubrió que organizaba partidas de poker en su almacén. La acusación pidió 10 años de prisión para Dicristina.
La defensa corrió a cargo del abogado de oficio Kannan Sundaram, quien también contó con el apoyo de la Poker Players Alliance (PPA) y del experto en economía Randal Heeb. Argumentaron que el poker es un juego de habilidad, no de azar, y que por eso Dicristina no estaba quebrantando la ley.
Ayer por la tarde, el juez Jack Weinstein, que instruía el caso, hizo público su fallo a través de un escrito de 120 páginas en el que afirmó que el poker, más que un juego de azar, es un juego de habilidad, y que quienes organizan partidas no deberían ser perseguido por leyes federales que prohíben organizar negocios de juego. En ese fallo, también desestimó la acusación a Dicristina.