Con este acuerdo, el alperovichismo otorgó la explotación de un bien público por medio siglo. El pasado 19 de abril, la Cámara provincial sancionó la Ley 8.492, que permite la firma del convenio con Ivisa. El proyecto, acercado a los legisladores desde Casa de Gobierno, tuvo un paso fugaz por las comisiones legislativas.
El contrato, realizado por la CPA, estaba mal redactado. Por eso, el Tribunal de Cuentas lo rechazó cinco veces y recién ahora está listo para ser rubricado. El convenio establece la concesión por 50 años del inmueble, en el que funciona el Casino de Tucumán y hasta marzo había oficinas de la Legislatura, a cambio de una inversión de $ 55.000.000 (U$S 11.951.325) para remodelarlo e instalar un hotel.
Además, se prorrogó la explotación de las máquinas tragamonedas, que la empresa tenía hasta el 2025, hasta la misma fecha: el 2062. Tan poco claro estuvo todo que la normativa aprobada en el recinto exige a la firma una inversión de 55.000.000 (U$S 11.951.325) en los próximos dos años, pero ahora el interventor de la CPA, Eduardo El Eter, habla de una obligación de invertir $ 59.000.000 (U$S 12.819.175).
Lo que sí está clarísimo en el contrato es la serie de exenciones impositivas con las que contará Ivisa. Para empezar, le ahorraron el pago de más de $ 500.000 (U$S 108.636) en concepto de Impuesto de Sellos; tampoco deberá tributar Ingresos Brutos, aunque lo hace en otra provincia; y, por último, no pagará Impuesto Inmobiliario, ya que el ex Savoy está exento de ese tributo al ser considerado patrimonio arquitectónico y cultural de la provincia (Ley 7.535).
El gobernador José Alperovich atajó críticas opositoras y preguntas de la prensa sobre esta serie de beneficios. Según el mandatario, esa era la única forma de que la empresa invirtiera en la provincia.
“Si no hacíamos esto, no hubiera habido inversores, no hubiera habido gente interesada, lo que para mí es una gran cosa para Tucumán. Siempre digo que hay dos clases de gente. Está la que critica, la que habla, la que escribe mal; y del otro lado, los que hacemos. Yo prefiero equivocarme y hacer", señaló.
La única ayuda que tenía prevista brindar Alperovich a Ivisa y no prosperó fue la de entregarle también la explotación de los juegos de paño en el Casino. Es decir, implicaba la privatización total de la casa de juegos, en manos de la ahora dueña del Hotel Savoy. Eso, al menos, no pudo ser.