En Medellín, había programados dos torneos turbo de U$S 550, un torneo con reeentrada de U$S 1.100 y un High Roller de U$S 5.000, una oferta que, fuera de un festival como éste, sería impresionante por sí misma.
El primero en culminar fue uno de los turbo más económicos, que ha ido a parar a a manos de un jugador argentino, Ramiro Petrone. El premio a su esfuerzo es de casi U$S 18.000 y un trofeo con el símbolo del patrocinador del circuito, PokerStars. El torneo estrella de los paralelos, el High Roller, se lo llevó el pro mexicano Ángel Guillén.