“Eurovegas No” argumenta que el proyecto implica costos sociales y medioambientales, tanto durante su fase de ejecución como de funcionamiento: sobreexplotación de recursos como el agua, gastos energéticos inasumibles, incremento de residuos y destrucción del territorio. “Todo ello en un escenario de degradación social y de pérdida de derechos”, aseguran.
Sostienen que “se modificaría e incumpliría la normativa urbanística vigente, se perdería suelo público, implicaría una demanda energética exacerbada similar a la de una ciudad como Zaragoza, se aumentaría un 7% la cantidad de residuos de la región y se caería en un consumo de agua similar a una ciudad de 70.000 habitantes”.
Estas declaraciones se basan en un informe realizado por “Eurovegas No” que analiza las dimensiones que tendrá el complejo en caso de ser realizado, basándose en estimaciones a partir de los datos que han aparecido en la prensa y calculados a partir del modelo de los casinos que Las Vegas Sands tiene en Macao.